Luego de que el padre de María Margarita quedara inválido, y
no pudiera seguir trabajando en la salitrera, y su mamá se fuera, el padre de
la familia organiza un concurso: aquí es donde comienza la historia.
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| María Margarita (Foto por Catalina Ralde) |
En este concurso, cada hermano tendrá que ir al cine y
volver para contar la película, y quien mejor lo haga, será el único que irá al
cine, mientras el resto se conformaría con escuchar. Todos se sentían
confiados, pero es María quien gana, superando a sus hermanos Mariano, Manuel,
Mirto y Marcelino.
Con solo 10 años, María comienza a contar películas. Y lo
hace verdaderamente bien, ya que empieza a llegar más y más gente, amigos,
vecinos, hasta obreros y empleados; solo para escucharla. Es todo un
espectáculo: con canciones y disfraces, incluso. Algunos dicen que le pone
color, aunque la película sea en blanco y negro. Luego de un tiempo, alguien da
la idea de comenzar a cobrar entrada, pero la familia decide pedir un aporte
voluntario. Y no mucho tiempo después, María comienza a contar películas a
domicilio.
Uno de los clientes fue el prestamista de la Oficina, el
hombre más odiado de la población. María llega para contar una película de
vaqueros, pero por una vez siente miedo. El prestamista le pide que se siente
en sus piernas, y ella descubre que a él no le interesa la película en
absoluto. “El hombre hizo lo que quiso conmigo, sobre todo de cintura para
abajo. (…) Sentí que me habían desgarrado por dentro” (Rivera Letelier, 2009).
María le cuenta lo sucedido a su hermano mayor, Mariano. Una
semana después el prestamista aparece muerto, y no se descubre quien fue el
culpable, aunque sospechosos había.
En eso María cumple 13 años. Muere su papá, según ella, por
pena. Al tiempo después, muere su hermano Marcelino en un accidente. Luego,
Mirto se va con una viuda de la que se enamoró, con solo 16 años, mientras ella
tenía 28. A Manuel se lo llevan a la capital a jugar futbol. Y Mariano, que ya
había comenzado a trabajar, se iba a emborrachar en los bares, y en una
borrachera, dijo que había matado al prestamista. Se lo llevaron detenido.
María ya se había quedado sola, cuando llega la primera
televisión a la población. De golpe, deja de contar películas, porque deja de
tener público, y no tenía como mantener su casa.
A los 14 años, comenzó a ser la amante del administrador de
la salitrera, de 51 años, y así pudo mantener su casa.
A los 18, su madre viene de visita, y María no le abre la
puerta. Un tiempo después, descubre que su mamá se mató.
Luego de un tiempo, la Oficina salitrera cierra, y todos los
habitantes se van, menos ella. María se dedica a ser guía del lugar, y le
cuenta a los visitantes cómo fue la vida en ese lugar, que ella trata de “Paraíso”.

A mí también me vino a contar una película a domicilio, pero no creo que la haya visto, porque lo que me contó no tenía mucho que ver con la película real. ¡Aún así lo pasé genial! De verdad le daba color a lo que contaba, le ponía su toque. Lamento todo por lo que pasó, pero que sepa que a algunos nos trajo momentos muy agradables.
ResponderBorrarMi niña, María Margarita, hermana. Lamento tanto haberte dejado sola, y más encima por un sueño que al final no resultó para nada. Algún día te iré a ver por allá, al norte. Pero hermana mía, esa no es una vida que extrañe, lo que extraño es a la familia.
ResponderBorrarQue impresión volver a revisar por lo que he pasado en mi vida, de verdad no fue una vida afortunada. Pero tengo buenos recuerdos, incluso de antes de que se fueras mamá. La pampa salitrera no me trató bien, pero tampoco me trató mal. Acá a ratos se era feliz.
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