“La contadora de películas”, de Hernán Rivera Letelier. Qué
decir sobre ella. Sobre María Margarita, sobre su historia.
En términos de forma, esta novela tiene varias
características que la diferencian de otras. Al estar relatada en forma de
memoria, tiende a ir y volver en la historia, pero siguiendo en torno a un eje
central. Esto sucede mucho, principalmente al tratar el tema de la madre. Ocupa
un lenguaje simple, y fácil de leer, lo que lo convierte en un libro de rápida
lectura. Además, usa el recurso de capítulos cortos, por lo que cambia de tema
rápidamente. Pero, a pesar de esto, es un libro que se va a los detalles, pero
solo a los que le resultan relevantes a María Margarita. Un ejemplo de esto, es
que hay un capítulo entero dedicado a por qué debía tener un pseudónimo.
El contenido de la obra es especial, y destacable. Podría
catalogarse como novela histórica, ya que lo que le ocurre a María Margarita
podría haberle pasado a muchas niñas, que vivieron en tiempos de salitrera.
Rivera Letelier trata una parte de la historia de la que no se habla mucho,
desde una perspectiva aún menos tratada. Trata una serie de injusticias, una
serie de pesares. Además, de alguna forma, logra describir buena parte de la
historia del cine, y que tan apasionante puede este llegar a ser.
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| Cine (Foto por Catalina Ralde) |
Esta historia, además, trata un abuso, que se ve venir a
penas nombran al prestamista y un par de sus características, ya que este tema
es universal. Pero hay una que otro conflicto que tiene un carácter más bien
local, común de los habitantes de poblaciones salitreras. Accidente de trabajo,
poco acceso a productos, el control de “los gringos”, el fin de la era del
salitre.
Al final, y a pesar de todos los malos ratos por los que
pasa María Margarita, ella sigue catalogando la pampa salitrera como un “Paraíso”,
y eso tiene cierta extrañeza. Al final, dejó vivos los buenos recuerdos, quizás
eso sea algo positivo. Pero nuestra protagonista no pudo superar esa parte de
su vida, su niñez y adolescencia, ni siquiera cuando todo el resto se fue, se
quedó amarrada a sus recuerdos, y decidió compartirlos, haciendo que la
historia viviera, contando su vida, su película; una labor importante, pero
sacrificada.
“La contadora de películas” es una buena novela, es
original, y en parte optimista, a pesar de trágica. Es una novela completa, a
pesar de lo corta que es. Da ese deseo de seguir leyendo, de seguir
investigando. Porque, como ya mencioné, emula un testimonio.
Un gusto leer una novela chilena, y aprender un poco más
sobre nuestra propia historia, también.



